Si estás dando tus primeros pasos en el mundo de la cerveza artesanal, la cerveza Porter
es uno de esos estilos que tarde o temprano aparecen en el camino. Es oscura, maltosa y
fácil de identificar, pero sobre todo es un estilo cargado de relatos que forman parte de la
historia de la cerveza y que siguen despertando curiosidad hasta hoy.
En este artículo vamos directo al punto: de dónde viene la cerveza Porter, qué se cuenta
sobre su origen, por qué durante años se le asoció con la clase trabajadora y cómo terminó
convirtiéndose en uno de los estilos más reconocidos del mundo cervecero.
La historia de la cerveza Porter comienza a principios del siglo XVIII, en Londres, una
ciudad marcada por el comercio, los puertos y el trabajo físico. En ese contexto, la cerveza
no era un lujo ni un producto ocasional: era parte del día a día.
El nombre del estilo se asocia a los porters, trabajadores encargados de cargar mercancías
en muelles, mercados y calles. Jornadas largas, esfuerzo constante y, al final del día, una
cerveza que cumpliera su función: reconfortar y saciar.
Dentro de la historia de la cerveza, pocas narrativas se han repetido tanto como la que
rodea a la cerveza Porter. Se cuenta que era una cerveza muy tostada, ruda, sin
refinamientos, que no buscaba agradar a todos. Una cerveza vista como “demasiado
oscura” o poco elegante para ciertos sectores.
Según este relato, la cerveza Porter terminó siendo consumida principalmente por
trabajadores, por quienes no buscaban estatus en el vaso, sino algo directo y funcional. Una
cerveza asociada a las tabernas, al trabajo duro y a los sabores intensos, muy cercana a lo
que hoy muchos identifican como una cerveza de café por su carácter tostado y
reconfortante.
Esta historia, contada una y otra vez, terminó formando parte de la identidad del estilo.
Mientras esa percepción circulaba, la realidad era otra: la cerveza Porter crecía. Se
empezó a producir en grandes volúmenes, se almacenaba durante largos periodos y se
distribuía con facilidad. Fue una de las primeras cervezas en consolidarse a escala
industrial.
Su éxito fue tal que influyó directamente en otros estilos dentro de la historia de la cerveza,
como la Stout, que originalmente no era más que una versión más intensa de la cerveza
Porter.
Lo que se veía como una cerveza sencilla terminó marcando un antes y un después.
No es casualidad que muchas personas asocien la cerveza Porter con el café. Aunque el
estilo tradicional no lleva café como ingrediente, su perfil sensorial recuerda claramente a
esta bebida.
El uso de maltas tostadas aporta:
Por eso, para muchos consumidores que se acercan por primera vez a las cervezas
oscuras, la cerveza Porter funciona como una cerveza de café en términos sensoriales:
familiar, intensa y fácil de entender desde el primer trago.
Más allá de su narrativa, la cerveza Porter tiene características muy claras.
Ingredientes principales:
En el vaso
El trabajo con las maltas es clave: aportar carácter sin que el tostado resulte agresivo.
Hoy, la cerveza Porter sigue ocupando un lugar importante dentro de la historia de la
cerveza y en la escena artesanal actual. Lo que alguna vez se asoció a lo simple y lo
cotidiano terminó ganándose un lugar como un estilo respetado, buscado y reinterpretado
en todo el mundo.
Y si después de conocer la historia de la cerveza Porter te dieron ganas de probar este
estilo, en nuestra tienda en línea encontrarás distintas cervezas artesanales para seguir
explorando sabores, estilos y relatos que, como este, siguen vivos en cada trago.
Porque algunas cervezas no nacieron para impresionar, sino para quedarse.
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