Un estilo de cerveza es la receta y la tradición que hay detrás de cada botella: qué maltas se usan, qué lúpulos, qué levadura y a qué temperatura fermenta. Entender los estilos es la forma más rápida de encontrar la cerveza que te va a gustar. En esta guía hemos agrupado todo nuestro catálogo por familias, desde las Lager más ligeras hasta las Imperial Stout más densas. Elige una familia, entra en el estilo que te llame la atención y descubre qué cerveceras lo trabajan mejor.
La familia más popular de la cerveza artesanal. El lúpulo manda: amargor marcado y aromas que van del cítrico y la resina de pino a la fruta tropical. Si estás empezando, una Pale Ale o una Session IPA son la puerta de entrada; si ya te gusta el amargor, sube a las Double.
Fermentación en frío, larga maduración y un resultado limpio y preciso. La familia Lager es mucho más ancha de lo que parece: incluye desde la Pilsner más seca hasta las Bock alemanas, oscuras y con cuerpo. Es el terreno donde la cerveza alemana y checa no tienen rival.
Maltas tostadas llevadas al límite. Aquí encontrarás café, chocolate negro, regaliz y caramelo quemado. Van desde Stouts secas y sorprendentemente ligeras hasta Imperial Stouts de más de 10% que se beben en copa y despacio.
El trigo aporta un cuerpo sedoso y una espuma densa que ninguna otra malta consigue. Según la levadura y el país, el resultado va del plátano y clavo alemán al cilantro y la piel de naranja belgas.
La tradición cervecera con más personalidad de Europa. La levadura belga genera ésteres afrutados y notas especiadas que no existen en ningún otro estilo, y las cervezas de abadía llevan siglos perfeccionando la fórmula. Si quieres explorarlo por origen, tenemos toda la selección de cerveza belga.
El territorio más salvaje de la cerveza. Levaduras espontáneas, barricas de madera y meses o años de maduración producen acidez, notas de fruta y una complejidad que se parece más al vino que a la cerveza.
Fermentación alta, protagonismo de la malta y un abanico de color que va del dorado pálido al cobre intenso. Son cervezas de perfil equilibrado, ideales cuando no buscas ni el amargor de una IPA ni el tostado de una Stout.
Cervezas que se salen de la clasificación clásica: con fruta, sin alcohol, extra ligeras o directamente extremas. Son las que mejor funcionan cuando bebes en grupo y cada quien busca algo distinto.
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