El 5 de octubre de 1842, en la ciudad de Plzeň, salió del tanque la primera cerveza dorada y transparente de la historia. Hasta entonces todas eran turbias y oscuras. Esa cerveza se llamó Pilsner Urquell y su estilo, la pilsner, es hoy el más consumido del planeta.
Chequia sigue siendo el país que más cerveza bebe por habitante del mundo, y su escuela no ha cambiado: malta Moravia, lúpulo Saaz del norte de Bohemia, agua muy blanda y una maduración larga en frío que redondea todos los bordes. Además de la original de Plzeň trabajamos Kozel, Czechvar —la Budvar de České Budějovice— y Templářské.
Si solo has probado pilsners industriales, una checa de verdad te va a reordenar las ideas: el amargor es más largo y el final, más seco. Y si quieres el contraste, prueba una lager oscura checa.
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