Si hay una cerveza que captura la esencia desenfadada de Bélgica, es la Blanche de Bruxelles. Presidida en su etiqueta por el famoso Manneken Pis (el símbolo de la ciudad), esta cerveza es mucho más que un icono turístico: es el estándar de oro de las Witbiers (cervezas de trigo) auténticas.
Elaborada por la familia Lefebvre desde 1989 (aunque con raíces cerveceras que datan de 1876), esta cerveza destaca por su increíble frescura y suavidad. Es la opción perfecta para quienes buscan una experiencia ligera, aromática y llena de historia.
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