El Reino Unido inventó buena parte del vocabulario cervecero moderno: la porter nació en los muelles de Londres, la IPA se diseñó para aguantar el viaje a la India y el concepto mismo de pub convirtió a la cerveza en un asunto social antes que gastronómico. Aquí la cerveza no busca impresionar: busca que te tomes la segunda.
La escuela tradicional está bien representada. Samuel Smith sigue fermentando en Tadcaster con los cuadros de piedra de Yorkshire y levadura propia desde el siglo XIX. Robinson's lleva desde 1838 en manos de la misma familia en Stockport, y Fuller's y Young's defienden la tradición londinense. Wychwood, St. Peter's y Eagle Brewery completan el bloque clásico.
La otra cara es la artesanal moderna, que en Inglaterra llegó con fuerza: Vocation, desde Yorkshire, y Thornbridge, en Derbyshire, elaboran algunas de las IPA más limpias de Europa.
Para entender el país, empieza por una Bitter o una Pale Ale, sigue con una Porter y termina con una Brown Ale. Si buscas la vecina del norte, tenemos también cerveza escocesa.
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