Rusia bebe más cerveza que vodka desde hace años, y su escuela cervecera es heredera directa de la tradición báltica: lagers de cuerpo generoso, maltas ligeramente dulces y formatos grandes pensados para compartir.
La representa Baltika, fundada en San Petersburgo en 1990 y hoy una de las mayores cerveceras de Europa. Su catálogo tiene una particularidad que la hace fácil de explorar: las cervezas van numeradas, del 0 —sin alcohol— al 9, y el número indica aproximadamente la intensidad y la graduación. Entre ellas está su porter báltico, uno de los mejores exponentes del estilo.
Si te atrae ese terreno, sigue por el porter báltico y por las lagers de Europa del este.
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