El sueño de refrescar al sur de España. La historia de Cruzcampo nace del anhelo visionario de dos hermanos, Tomás y Roberto Osborne, quienes compartían un propósito claro: crear la cerveza perfecta para combatir el cálido clima andaluz. Para lograrlo, se trasladaron a Sevilla, cautivados por la extraordinaria calidad de su agua, cuya composición se asemejaba a la del mismísimo río Pilsen en la República Checa. Fue ahí, en unos terrenos anexos al histórico "Templete de la Cruz del Campo" en el barrio de Nervión, donde instalaron su fábrica y encontraron el nombre para lo que pronto se convertiría en una leyenda.
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