Dinamarca tiene un papel en la historia de la cerveza que casi nadie conoce: en 1883, el laboratorio de Carlsberg en Copenhague consiguió aislar por primera vez una cepa pura de levadura lager. Aquel hallazgo se publicó sin patentar y es la razón por la que hoy existe la lager tal y como la conocemos: prácticamente todas descienden de aquella levadura.
Un siglo después, el país volvió a mover el tablero con Mikkeller, la cervecera nómada fundada en Copenhague que no tenía fábrica propia y elaboraba en instalaciones ajenas por medio mundo. Ese modelo, hoy copiado en todas partes, empezó aquí.
Dos formas opuestas de entender el oficio, la industrial y la experimental, en el mismo país. Explora desde la lager más clásica hasta las imperial stout más extremas.
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