Polonia tiene una carta escondida: el porter báltico. Cuando las porter inglesas viajaban al Báltico en el siglo XIX, los cerveceros locales las reinterpretaron fermentándolas en frío, como una lager. El resultado —densa, sedosa, con ciruela y chocolate, y sin la aspereza de una stout— es un estilo que aquí se considera patrimonio nacional.
De esa tradición viene Komes, la marca de referencia del estilo. La escena artesanal moderna la abanderó Browar PINTA, considerada la pionera del movimiento craft polaco. Completan la selección las clásicas Perła, Łomża, Zwierzyniec y Miłosław.
Es de los orígenes menos explorados del catálogo y de los que más sorprenden. Si te gustan las porter o las imperial stout, empieza por aquí.
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