A los Países Bajos se les asocia con las grandes lagers de exportación, pero el país tiene dos caras mucho más interesantes: sus abadías trapenses y una escena artesanal reciente que está entre las más audaces de Europa.
Zundert es una de las poquísimas cervecerías del mundo autorizadas a llevar el sello trapense: se elabora dentro de la abadía de María Toevlucht, por los monjes y para sostener a la comunidad. En el lado opuesto, Moersleutel representa la nueva ola neerlandesa, especializada en imperial stouts densas y etiquetas imposibles. Y Grolsch, con su inconfundible tapón mecánico, aporta el clásico.
Si te interesa el mundo trapense, complétalo con las abadías belgas y con los estilos Tripel y Quadrupel.
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