Japón aprendió a hacer cerveza de los alemanes en el siglo XIX y acabó desarrollando una escuela propia, reconocible en todo el mundo: extremadamente limpia, seca y de final cortante. La palabra que la define es karakuchi, y describe justo eso —una cerveza que no se queda en el paladar y deja sitio al siguiente bocado.
Sapporo, fundada en Hokkaido en 1876, es la marca más antigua del país. Asahi cambió las reglas en 1987 con una lager deliberadamente seca que redefinió el gusto japonés, y Orion elabora en Okinawa una versión más ligera, pensada para el calor subtropical. En el lado artesanal, Kiuchi Brewery —productora de sake desde 1823— hace con Hitachino Nest algunas de las cervezas más originales de Asia.
Es la mejor escuela para acompañar comida intensa: sushi, ramen, fritura, picante. Empieza por una japanese lager.
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