Escocia elabora cerveza con la lógica de su clima: más malta, más cuerpo, más grados. Donde los ingleses buscan la sesión larga, los escoceses buscan el abrigo. El resultado son ales oscuras y densas, con caramelo, turba y frutos secos, que llevan siglos acompañando inviernos largos.
Williams Bros. es la casa que mejor cuenta esa historia: recuperó recetas históricas escocesas elaboradas con brezo, pino y algas, ingredientes anteriores a la llegada del lúpulo. En el extremo opuesto está BrewDog, que desde 2007 puso a Escocia en el mapa artesanal moderno a base de lúpulo agresivo y provocación. Entre ambos, Belhaven, una de las cervecerías más antiguas del país, Marshall y McEwan's.
Si vienes de las inglesas, el salto natural son las Strong Ale y las cervezas de alta graduación. Y si te van las oscuras, aquí las Stout tienen otro carácter.
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