La capital no tiene una tradición cervecera artesanal antigua —la que tuvo fue industrial—, pero en la última década se ha convertido en el laboratorio del país. Sin materia prima local ni herencia que respetar, las cerveceras de la Ciudad de México se han permitido experimentar más que nadie, y eso se nota en la barra: es la región con más referencias de todo nuestro catálogo de cerveza mexicana.
Cervecería Nómada es una de las casas con más etiquetas de toda nuestra selección nacional, y Falling Piano la sigue de cerca con un catálogo que va de las lagers de corte europeo a las stouts imperiales con café y cacao. Junto a ellas trabajamos Morenos, casi todo IPA y turbias con doble lupulado en seco; Makumba, Error de Diciembre, Cyprez, Yeccan y Schazttek, que firma una stout reposada en roble de bourbon.
El acento de la ciudad es el lúpulo: la mitad de lo que tenemos de aquí son IPA, y buena parte de ellas Hazy IPA turbias y jugosas. Si prefieres lo oscuro, hay Imperial Stout de mucho cuerpo, con café, cacao o calabaza. Y una rareza: Cervecería del Llano elabora hidromiel y braggot, el cruce entre hidromiel y cerveza.
Buena parte del catálogo capitalino viene en lata. Muy cerca queda la escena del Estado de México, y si quieres comparar con la otra gran ciudad cervecera del país, pasa por Guadalajara.
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